domingo, 22 de mayo de 2011

Dolor de pies

El dolor de pies se puede deber a multitud de causas. Algunas estructurales, otras genéticas, traumáticas o por distintas enfermedades.

No voy a entrar en este difuso y confuso universo siendo exhaustivo con todas estas patologías. Prefiero hacer una reflexión.

Si los hombres y las mujeres tenemos los mismos pies (algo más olorosos en ellos), ¿cómo es que en mi consulta, casi todos los pacientes con dolor de pies son mujeres?.

¿Tendrá algo que ver el calzado que usamos unos y otras?.

Analicemos.

Los tacones de 20 cm ¿sirven para andar mejor y evitarnos molestias en nuestros dedos en martillo?.

Esas zapatillas absolutamente planas, tan monas y ligeras ellas, ¿están concebidas para que nuestros talones disfruten de un bienestar sin parangón?.

Y qué me dicen de esos diminutos zapatitos, tipo Cristal de Cenicienta, terminados en un filo imposible para acoger maternalmente nuestros deditos ¿habrán sido creados para disfrute y deleite de nuestros juanetes?.

Prevengamos.

Si a los hombres nos duelen poco los pies, usad zapatos con hormas similares a las de caballero.

lunes, 18 de abril de 2011

domingo, 17 de abril de 2011

viernes, 7 de enero de 2011

Exigencia hacia los demás

Para entender mejor esta entrada es deseable leer la anterior.

Si negativa es la autoexigencia excesiva, la exigencia exagerada sobre los demás es, además, injusta. Y también es la fuente principal de maltrato infantil (entre otras formas de maltrato).

¿Cuál es el objetivo de la educación?
A mi juicio, la educación consiste en desarrollar plenamente la personalidad del ser humano. Pero la personalidad concreta de ese niño. No consiste en forzarle a que el crío asuma nuestros valores y que sea como nosotros queremos que sea, trabaje en lo que queremos, profese nuestra religión o siga nuestras ideas políticas, sino en que desarrolle su entendimiento para que encuentre, por sí mismo, sus propios valores. Supone respetarlo desde que nace y enseñarle a respetarse y respetar a los demás.

Resumiendo: educar no consiste en crear discos duros donde se meten conocimientos y valores sino en FORMAR INVESTIGADORES, niños curiosos que sepan buscar lo que les interesa y se formen de acuerdo a su propio ser. Seres que piensen más y traguen menos.

Exigencia hacia los demás
Siguiendo la misma línea de pensamiento de la anterior entrada:

La exigencia hacia los demás (hijos por ejemplo), en última instancia, es la consecuencia de las expectativas que tenemos sobre nuestros hijos. A más expectativas, más exigencias y, cuanto mayores son las expectativas que tenemos, el nivel de exigencia es más elevado. Por otro lado, nuestras expectativas están íntimamente relacionadas con la imagen que deseamos proyectar y que proyecten nuestros hijos o con la imagen que creemos que los demás tienen de nosotros.

Así pues, una imagen deseada para nuestros hijos demasiado elevada y no realista, conlleva unos niveles demasiado altos de exigencia.

Cuando les exigimos, ponemos en marcha sus mecanismos biológicos de stress, que conllevan abundante suelta de adrenalina y esteroides, que les pone en estado de alerta, lo que les hace mucho más eficaces en la resolución de problemas. Pero un exceso de stress lleva a problemas psicológicos, como la ansiedad y la depresión.

El siguiente diagrama lo expone de forma más clara y concisa.

Imagen→Expectativa→Exigencia→Stress→Ansiedad.

Y ésta es exactamente la sociedad que tenemos: un conjunto de personas a las que se ha exigido desde que nacieron por encima de sus posibilidades o exigidos para que sean distintos a su propia naturaleza, para que complazca la imagen que los padres quieren que tengan sus hijos, lo que lleva a niveles bajos de autoestima y niveles altos de stress y ansiedad.

Hemos poblado nuestro mundo de seres que luchan denodadamente para cumplir con la imagen que sus padres han fabricado para ellos y, para cumplir con esas expectativas, nos exigimos cada vez más, lo que nos conlleva más y más stress.

Esos niños serán adultos, tendrán hijos y los educaran de la misma manera que han sido educados ellos si, por medio, no ha aparecido la autocrítica y se ha huido del borreguismo.

No respetar la esencia de nuestros hijos y querer que cumplan nuestras expectativas, es la forma de maltrato más frecuente y menos visible que tenemos.

sábado, 1 de enero de 2011

Autoexigencia

La exigencia, en última instancia, es la consecuencia de una expectativa. A más expectativas, más exigencias y, cuanto mayor es la expectativa que tenemos, el nivel de exigencia es más elevado. Por otro lado, nuestras expectativas están íntimamente relacionadas con la imagen que deseamos proyectar o con la imagen que creemos que los demás tienen de nosotros.

Así pues, una imagen propia demasiado elevada y no realista, conlleva unos niveles demasiado altos de exigencia.

Cuando nos exigimos, ponemos en marcha los mecanismos biológicos de stress, que conllevan abundante suelta de adrenalina y esteroides, para ponernos en estado de alerta, lo que nos hace mucho más eficaces en la resolución de problemas. Pero un exceso de stress lleva a problemas psicológicos, como la ansiedad y la depresión.

El siguiente diagrama lo expone de forma más clara y concisa.

Imagen→Expectativa→Exigencia→Stress→Ansiedad.

Si queremos combatir la ansiedad crónica, no es suficiente luchar contra el stress, que no es la fuente, ni siquiera contra la exigencia ni las expectativas. Hay que ir al origen: a nuestra imagen, a la que creemos tener o la que creemos que los demás tienen de nosotros.

Para intentar una aproximación segura, eficaz y realista a nuestro verdadero ser tenemos que hacer un ejercicio de internalización. No fijarnos en apariencias externas ni en las reacciones de los demás, sino que tenemos que hacer un ejercicio de introspección, de meditación serena y honesta con nosotros mismos.

Tenemos que pasar de la imagen (apariencia) al ser íntimo y real. No debemos pensar en lo que quieren o esperan los demás de nosotros, sino en lo que realmente queremos nosotros. Tenemos que dar un paso gigantesco: desaprender mucho de lo aprendido, criticar y analizar lo que nos ha venido impuesto desde siempre. Debemos aprender a ser egoístas (no egocentristas) de manera equilibrada, es decir, atender nuestro propio interés sin olvidar o menoscabar los ajenos. Debemos comprender cuáles son realmente nuestros deseos y necesidades y saberlos diferenciar de lo que los demás esperan de nosotros y actuar en consecuencia: hacer y ser lo que realmente nosotros queremos hacer y ser. Sólo así nos respetamos y queremos. Sólo así hay una autoestima adecuada. Y sólo así aprendemos a respetar y querer, de verdad, con amor generoso, a los demás y nos podemos dar a ellos en cuerpo (nuestro verdadero cuerpo) y alma (nuestra verdadera alma).

Cuando nos conocemos de verdad, nuestras expectativas son realistas y se corresponden con nuestro ser y, en este caso, nuestro nivel de exigencia será adecuado y adecuados serán también los mecanismos de stress que pongamos en marcha, por lo que conseguiremos objetivos deseados sin la carga de la ansiedad.

martes, 28 de diciembre de 2010

Psicópatas (intoxicadores)

Desde hace algún tiempo, por cuestiones que han afectado profundamente a mi entorno, estoy muy interesado en el tema de los psicópatas.

Desde un punto de vista semántico, las palabras que describen a estos sujetos, psicópata o sociópata, no me terminan de gustar porque incluye el sufijo pathos, que implica de alguna forma “enfermedad”. Y no son enfermos. Mi pareja los llama intoxicadores y creo que, desde este prisma, son más fácilmente reconocibles.

Lo que me motiva a escribir esta entrada es precisamente esto: ayudar a reconocerlos, porque es realmente difícil.

Cuando se habla informalmente de psicópatas, a la mayoría les vienen a la cabeza personas que cometen crímenes atroces, violaciones múltiples, asesinatos en cadena, etc. Y sí, en su mayoría estos sujetos son psicópatas, pero son una ínfima cantidad y muy extrema, de estos intoxicadores.

Para centrar el tema, las estadísticas nos muestran que entre el 2 y el 4 % de los sujetos son psicópatas. Es decir, que uno entre 25-50 personas lo es. Teniendo en cuenta que de media nos relacionamos en un momento concreto de nuestra vida, con unas 200 personas, estamos teniendo contacto directo con 4-8 psicópatas más o menos a diario.

Definición
Vamos a intentar hacer lo que estos sujetos no saben: meternos en su pellejo. Imaginaos que os operan el cerebro y os dejan sin sentimientos de culpa, sin ningún cargo de conciencia por nada malo que hagáis. Que no sintáis ningún tipo de preocupación por los demás, incluyendo a vuestros familiares, ni ningún remordimiento por ningún daño que causéis. Que no os sintáis responsables de nada ni de nadie.

Todos asumimos que la conciencia y la empatía (en mayor o menor medida) es universal entre seres humanos, pero tras esta hipotética intervención quirúrgica de nuestro cerebro, nosotros no las tenemos, no poseemos ese “molesto freno”. Así que podemos ocultar el hecho de que no tenemos conciencia casi sin ningún esfuerzo por nuestra parte.

Estamos libres de restricciones internas, y esta libertad desenfrenada para hacer lo que te apetezca, sin remordimientos de conciencia, es una ventaja para nosotros entre otras cosas porque los demás no se dan cuenta.

Pues una de cada 25 personas es así de nacimiento, tienen un cerebro diferente.

No estamos comúnmente enterados, y por lo general tampoco identificamos a la gran cantidad de sociópatas no violentos que se encuentran entre nosotros, gente que a menudo no son infractores descarados, y contra quienes nuestro sistema jurídico oficial proporciona poca defensa.

La mayoría de nosotros no podría imaginar ninguna correspondencia entre la concepción de un genocidio étnico y, por ejemplo, el hecho de mentirle a su jefe sobre un compañero de trabajo sin sentir culpa alguna. Pero la correspondencia psicológica no sólo está allí; es escalofriante. Sencillamente, la relación está en la ausencia del mecanismo interno que nos tortura emocionalmente cuando elegimos hacer algo que vemos como inmoral, falto de ética, negligente o egoísta.

La mayoría de nosotros se siente ligeramente culpable si se come el último trozo de torta que queda en la cocina, e imagínese pues lo que sentiríamos si nos pusiéramos a lastimar a otra persona a propósito y de manera metódica.

Los que no poseen absolutamente ninguna conciencia constituyen un grupo por sí solos, así sean tiranos homicidas o simplemente francotiradores sociales despiadados.

La presencia o la ausencia de conciencia son una seria división humana, y podría decirse que es más significativa que la inteligencia, la raza, o hasta el género.

Lo que distingue a toda esta gente del resto de nosotros es un agujero completamente vacío en la psique, en donde deberían estar las funciones de humanización más desarrolladas. [Martha Stout, Ph.D., The Sociopath Next Door (El Vecino Psicópata)] (altamente recomendado).

"Agradable," "encantador," "inteligente," "despierto," "impresionante," "inspirador de confianza," y "un gran éxito con las damas": estas son las clases de descripciones usadas en varias ocasiones por Cleckley en su famoso estudio sobre psicópatas. También lo son, por supuesto, "irresponsable," "autodestructivo," y adjetivos semejantes. Estas descripciones destacan la gran frustración y los misterios que rodean el estudio de la psicopatía.
Los psicópatas parecen tener en abundancia aquellos rasgos más deseados por las personas normales. La despreocupada confianza en sí mismo del psicópata parece casi como un sueño imposible, y es generalmente lo que la gente "normal" intenta adquirir cuando asiste a talleres para ganar seguridad en sí mismo. En muchos casos, la atracción magnética del psicópata hacia los miembros del sexo opuesto parece casi sobrenatural.

Suelen ser unos grandes seductores, no sólo con el sexo opuesto, sino también con el propio. Suelen encontrar personas que los encumbran y admiran. Y a la vez escogen víctimas a las que intentan descalificar, humillar y acosar de manera continuada. Suelen hacerlo con un gota a gota, apenas visible para nadie, pero corrosivo a largo plazo para el que sufre este tipo de acoso continuado.

El sarcasmo suele ser una de sus mejores armas. Pequeñas “bromitas” sobre la víctima para ridiculizarla, nada que parezca importante a ojos de los demás, pero que cuando se multiplican en el tiempo (y en el número de compañeros que se suman a las “bromitas”) consiguen que la víctima quede descalificada a los ojos de su entorno y a los propios con el consiguiente daño en la autoestima.

Otras armas son las quejas continuadas sobre la víctima, o el llamar la atención sobre sus defectos (reales o imaginarios), reirse de sus ideas, sentimientos o actos, cualquier cosa que desacredite a su/sus víctimas.

Sus víctimas pueden ser sus hijos (la víctima se convierte en la oveja negra de la familia), sus parejas (buena parte de los maltratadores son psicópatas), amigos, vecinos, compañeros de trabajo, socios, etc.

El narcisismo también es una forma de psicopatía.

Cleckley piensa sobre lo que de verdad “era realmente anormal” en esta gente. Llega a estar muy cerca de sugerir que son humanos en todos sus aspectos – salvo en el hecho de que carecen de alma. Esta carencia de “calidad de alma” hace que sean “máquinas” eficientes. Pueden ser brillantes, escribir obras eruditas, imitar las palabras de la emoción, pero con el tiempo llega a estar claro que sus palabras no corresponden a sus acciones. Son el tipo de persona que pueden quejarse de estar siendo devastadas por la pena y que después van a una fiesta "para olvidar." El problema es que realmente SE OLVIDAN.

En pocas palabras, el psicópata - y el narcisista en un menor grado - es un depredador. Si pensamos en la interacción entre los depredadores y sus presas en el reino animal, podemos llegar a tener una cierta idea de lo que se esconde detrás de la "máscara de la cordura" del psicópata. Del mismo modo que un animal depredador adoptará toda clase de funciones furtivas posibles para acechar a su presa, sacarla fuera de la manada, acercársele y disminuir su resistencia, el psicópata construye todo tipo de camuflaje elaborado compuesto de palabras y apariencias - mentiras y manipulación - para "asimilar" a su presa.

¿Porqué me gusta hablar de intoxicadores?
Por que en donde están consiguen crear un clima tóxico, venenoso. Intoxican todo lo que tocan, crean mal ambiente allá donde van y muchas veces, tras enrarecer el ambiente, casi nadie es capaz de saber quién es el responsable. Saben como enfrentar a las personas y disfrutan con ello.

En el tebeo de Astérix y Obelix, “La cizaña”, caracterizan a un intoxicador a la perfección.

En Internet abundan estos sujetos. Se sienten seguros bajo el anonimato y no tienen nada que perder.

Lo único que les para es el miedo a las consecuencias de sus actos (cárcel, despido, denuncias, etc) no su conciencia, por que no la tienen.

No hay tratamiento. Cuando se consigue desenmascarar a uno lo único que se puede hacer es apartarse de ellos.

Agradezco a la página Psicopatía y ponerología su magnífica labor. Muchas de las ideas que aquí se exponen se las debo a ellos. Algunos párrafos los he copiado literalmente (los mejores sin duda).

Agradezco también a Kaken, que los ha sufrido en sus carnes, y me ha enseñado a verlos y reconocerlos.

viernes, 1 de octubre de 2010

Tipos de temperamento

El temperamento corresponde al modo de ser de la persona, que viene condicionada por los genes y, éticamente, no es bueno ni malo en sí mismo.

Según la clasificación de Sheldon, que es la que más me ha gustado, los tres componentes básicos del temperamento son: la viscerotonía (emocional), la somatotonía (actividad) y la cerebrotonía.

Curiosamente, a cada uno de estos componentes le corresponde un tipo de complexión física: la endomórfica (con mucha grasa), la mesomórfica (con mucho músculo) y la ectomórfica (con poca grasa y poco músculo).

Nadie es exclusivamente viscerotónico, somatotónico o cerebrotónico, sino que todos tenemos un componente más o menos acusado de cada una de estas características. Cuando hay un desequilibrio muy grande a favor de una de las características puede ser motivo de trastornos psicológicos.

Dentro de cada componente hay 20 rasgos.

Llevado a nivel numérico, y para hacerlo más fácilmente entendible, se podría puntuar del 1-10 cada uno de los rasgos en una persona. Teniendo en cuenta que hay cuestiones que son excluyentes (no se puede ser hipersensible al dolor y no sensible al dolor a la vez), si en determinada facetas puntuamos un 7, en la contraria se puntuaría como 3. Así se obtendría un total de 15 puntos repartidos entre los tres componentes. La puntuación 5-5-5 sería una persona muy equilibrada. 9-2-4 sería una persona eminentemente viscerotónica y algo cerebral. Y así, hasta multitud de posibles combinaciones.

Los 20 rasgos son: (V, S y C viscerotónico, somatotónico o cerebrotónico respectivamente)

1 V) Relajación postural y de movimiento
S) Firmeza postural y de movimiento
C) Contención postural y de movimiento. Rigidez

2 V) Gusto por la comodidad física
S) Gusto por la aventura física
C) Respuesta fisiológica excesiva

3 V) Reacciones lentas
S) Dotación energética
C) Reacciones excesivamente rápidas

4 V) Gusto del comer
S) Necesidad y placer del ejercicio
C) Tendencia a la intimidad

5 V) Sociabilidad del comer
S) Afán de dominio. Deseo de poder
C) Sobreactividad mental, excesiva tensión, aprensividad

6 V) Placer de la digestión
S) Gusto por el riesgo y el azar
C) Reserva del sentimiento, control emocional.

7 V) Inclinación a las formas ceremoniosas y corteses
S) Modales directos, osados
C) Movilidad de los ojos y el rostro controlado

8 V) Sociofilia
S) Valor físico para el combate
C) Sociofobia

9 V) Amabilidad indiscriminada
S) Agresividad competitiva
C) Inhibición en el trato social

10 V) Avidez de afecto y aprobación
S) Insensibilidad psicológica
C) Resistencia al hábito y a las actividades rutinarias

11 V) Orientación hacia los demás
S) Claustrofobia
C) Agorafobia

12 V) Uniformidad de la corriente emocional
S) Inescrupulosidad. Carencia de remilgos
C) Imprevisibilidad de la actitud

13 V) Tolerancia
S) Libertad vocal
C) Limitación vocal y represión general del ruido

14 V) Satisfacción
S) Indiferencia espartana al dolor
C) Hipersensibilidad al dolor

15 V) Sueño profundo
S) Estrepitosidad general
C) Sueño ligero; fatiga crónica

16 V) Carácter blando
S) Aspecto de excesiva madurez
C) Juventud en las maneras y apariencia

17 V) Libre y fácil comunicación del sentimiento.
S) Disociación mental horizontal.
C) Disociación mental vertical. Introversión

18 V) Relajación y sociofilia bajo la influencia del alcohol
S) Asertividad y agresión bajo la influencia del alcohol
C) Resistencia al alcohol y a otras drogas deprimentes

19 V) Necesidad de compañía en los momentos de congoja
S) Necesidad de acción en los momentos de congoja
C) Necesidad de soledad en los momentos de congoja

20 V) Orientación hacia la infancia y relaciones familiares
S) Orientación hacia objetivos y actividades de juventud
C) Orientación hacia las etapas ulteriores de la vida

Si nos vamos a los extremos, es decir, una persona con una fortísima componente de viscerotonía, somatotonía o cerebrotonía, (ya digo que son excepcionales) nos encontraríamos lo siguiente:

a) El individuo extremadamente viscerotónico es materialista, cobarde y estúpido, pero no es frígido, sádico ni soberbio.
b) El individuo extremadamente somatotónico es sádico, frígido y estúpido, pero no es cobarde, materialista ni soberbio.
c) El individuo extremadamente cerebrotónico es soberbio, frígido y cobarde, pero no es estúpido, materialista ni sádico.